Recuerdos a un buen ruso
Hace un par de días, falleció una de las mejores personas que he tenido el placer de conocer. No en persona, conocer en el sentido de saber de su existencia.
Un chaval ruso-americano, genio en muchísimos aspectos, aspectos que podría considerar integrales en mi propia existencia. No es relevante el nombre, ni a que se dedicaba, pero me ha dejado ligeramente disperso su pérdida en estos días. Apenas conozco un par de personas que supieran de él, por lo que el valor real de su pérdida se pierde en mi conocimiento.
Es curioso como pueden afectar las relaciones parasociales tan comunes hoy en día. Hasta el punto que personas que no has visto, tocado u oido en tu vida, se sientan como mínimo un lejano amigo.
Él era de las pocas personas con las que creo que jamás he discrepado en una de sus opiniones. Me ha ayudado a dormir incontables noches. Me ha obligado a doblegarme a cosas que no me gustaban, pero me venían bien, hasta descubrir que igual sí me gustaban. Era una persona referencial, una persona que tranquilizaba con su pedantía, buenas imitaciones, malos chistes y una sensación de saberlo todo.
Su muerte fue totalmente evitable, ya que muestra como el mal gana más veces de lo que dicen las películas, y que en este mundo la impunidad reina sobre la justicia.
Creo saber que me agradecería ruborizado estas palabras hacia su persona, tratando de desmerecérselas desviando el tema a alguna anécdota de su infinita memoria.
Por eso le haré un pequeño favor en la reflexión final, quitando la atención de él y centrándola en su tipo de persona. Personas como él faltan en este mundo, y si bien pueden perder batallas como en su caso, confío en una guerra que si bien puede que nunca la ganen, al menos sigan librándola sin caer en la extinción.
quién?
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