Contéstame.
Contéstame. Debería. Pero me niego a colocar todo el peso de la conciencia que provoca el condicional en mi persona. Haz que quiera contestar. De alguna manera. De la que sea. Menos de la que lo haces, porque obviamente no funciona. Contéstame tú a todas esas preguntas silenciosas que se adivinan tras la ausencia de respuesta. Debería formularlas quizás, pero de nuevo existe un “algo” que lo impide. También rehuyo de darle forma a ese algo. Existe un miedo dentro de nosotros a definir las incomodidades. El silencio nos protege, lo queramos o no, nunca dejaré de verlo así, por mucho que cada vez incline más la balanza. Esta burda estrategia tras la que me escudo me ha otorgado la habilidad de leerlos. O eso creo. La creencia de saber leerlos trae, por otro lado, la ingenua capacidad de equivocarme en ellos, con el riesgo que conlleva. Pero la experiencia me hace asumir los riesgos con confianza en aumento. Lo cual llevará a equivocaciones mayores. Cadenas lógicas contradictorias ap...