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Mostrando entradas de abril, 2024

La burbuja de los bebés

 Voy a escribir sin contrastar cifras, de hecho ningún número aparecerá en esta entrada. Puramente tiraré de conocimiento recordado y deducción inmediata. Un poco como hacía Platón en sus diálogos. Hay una burbuja evidente que tarde o temprano estallará en el planeta respecto a la natalidad. Irónicamente, estallará tanto en paises ricos como pobres. Quizá no ocurra debido a la movilización masiva de inmigrantes, pero voy a obviar la inmigración. Eso es otro debate. Quizá no deba ser ignorado, pero es mi blog y mi entrada, me permito saltarme tremendo factor, claramente influyente.  Me da igual. El principal motor de este repentino sermón que se avecina es la siguiente idea: “En paises desfavorecidos, el avance médico-tecnológico es claramente superior al conocimiento general de la población de la reproducción sexual y la planificación familiar”. Una frase que habría que desarrollar claramente. Y matizar, claro. Uno, cuando ve la gráfica histórica de población humana de los últ...

Las voces son cada vez más fuertes

 Las voces son cada vez más fuertes. Atronan los muros desde dentro. Escuadriñan el perímetro buscando cualquier atisbo de una mínima grieta. Ansían la libertad. Les da igual cómo sea el mundo exterior. La ignorancia les permite no sentir el miedo. Piensan que la libertad de lo desconocido supera a la exclavitud largamente conocida. Pensaba que siempre estuvieron equivocadas. Ya no lo pienso. Sólo saldrán bajo mis condiciones. Condiciones forjadas a fuego lento, como el filo de las mejores armas. Pero no se puede retener eternamente aquello que siempre quiso escapar. La liberación debe ser ordenada, de lo contrario sería un escape. Los escapes arrasan y no les importa destrozar su antiguo cautiverio, de hecho puede que lo busquen como venganza. Nunca llegarán a entender del todo a su opresor, pero aunque sea por ver la luz del sol, espero que hagan el esfuerzo de salir educadamente.  Ya no serán voces, serán palabras. Cambiarán la intensidad sonora por confianza en el signific...

Metro sé es cual?

 ¿Por qué escribir cuando no tengo nada sobre lo que escribir?Pues porque a veces es mejor crear algo malo que consumir algo bueno. No me apetece ver nada interesante en este indescriptible mundo de internet. Quiero tejer yo los hilos de la web. No me quiero arriesgar ahora mismo a leer algo que no respete. Prefiero que me desvíe una coma de este texto el tío que tengo al lado en el metro. Quizá hasta me corrija la frase. Tú, sí, tú. ¿El que me esta leyendo o el que tengo al lado, que también me esta leyendo? Ambos. De hecho, tú también estas a mi lado aunque no vayas en mi vagón. Siempre valoré casi más la compañía de atención sobre lo que digo, a la compañía física. No te acerques demasiado de todos modos. Bueno, tendré que respetar los vocativos de principio de párrafo. Tú, ¿qué haces aqui? Esto no lo voy a recomendar a nadie. Si estás aquí es que te aburres. Ve a hacer algo más productivo. O a leer alguna otra entrada mejor… porfa. Ahora que ya no debe quedar nadie, reconocer q...

A dos letras

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 Es curioso como se puede reducir lo más gigantesco a lo más minúsculo. Detener el universo con un pequeño interruptor. Que algo tan minúsculo desencadene una cadena de sucesos que lo cambie todo. El neutrón final que hace explotar la bomba por fin. La gota que rompe la tensión superficial y libera la fuerza del líquido. Dos letras es lo que dividirá mi vida. Unas me harán tomar un camino. Otras dos el otro. Lo puedo reducir aún más. Un 0 y un 1. Pero a efectos prácticos serán dos letras. Dos letras, una palabra, tan cotidiana, pero que tanto me asusta. Dos letras que suponen tantas dudas, tanta incertidumbre, tantas noches en vilo. Lo siento de verdad como un dado trucado, en el que el número afortunado está escondido. Aunque brille por encima del resto, una cara que arroja tanta luz, cuyo número tiene el color de la esperanza. Sin embargo, las otras caras consiguen de verdad apagarlo. No son totalmente opacas, pero es un brillo a descubrir. El dado, sin duda, se podría ver en una...

Valentía

 ¿Cómo osar silenciar el borboteante caldero que me hierve en las venas? ¿Cómo osar temer despertar el impetuoso volcán que palpita en mi interior? ¿De qué manera rehuir la mirada del pasado desafiante que siente que ha llegado su hora? ¿De qué manera podría yo escabullirme de la luminosa tormenta de fuego que se apresura a tintar de granate todo aquello que mis ojos atisban? ¿Hasta dónde soy capaz de vallar los páramos que recorren hoy con fiereza donde sólo se extendía el seco desierto? ¿ Hasta dónde limitar la extensión de océano que delimita el territorio de la estirpe a la que fui condenado? ¿Por qué agudizar el ojo que juzga el legado que uno malamente extendió sobre donde buenamente pudo? ¿Por qué esforzarse en cumplir las reglas que nadie mereció imponer sobre quién ignoró haber firmado algun contrato? ¿Cuándo cesarán las preguntas con respuestas que sólo abrigan más preguntas enrolladas con fractálicas respuestas? ¿Cuándo dejaremos que los espejos se transformen en ventana...