Ensayo de varias cosas y ninguna buena
La magia de la filosofía supera con creces a cualquier universo narrativo jamás construido por el hombre. Con ella, podemos hablar de nuestra realidad, pero envolviéndonos en misterios que no creeríamos en ninguna fantasía. ¿Acaso ocupa nuestras carteleras alguna obra mejor que la paradoja de Zenón, cuya simpleza hace pensar más que la treintena de obras juntas de alguna que otra saga? Hoy, he querido darle unas vueltas a un ejercicio teórico de hace más de un siglo, para extenderlo a través de una construcción basada en premisas, razonamientos lógicos y aventuras presuntuosas, que nos llevará a conclusiones inesperadas. Desde la humildad de una pequeña habitación, demos una vuelta por la infinidad del cosmos, gracias a un billete gratuito de imaginación y soberbia. Sí, tan insignificantes somos comparados con el universo, que el hecho de pensar en él, debería recordarnos a una hormiga admirando el Himalaya. Pero puestos a pensar a lo grande, asumamos cosas del universo, cosas muy pues...