Las voces son cada vez más fuertes

 Las voces son cada vez más fuertes. Atronan los muros desde dentro. Escuadriñan el perímetro buscando cualquier atisbo de una mínima grieta. Ansían la libertad. Les da igual cómo sea el mundo exterior. La ignorancia les permite no sentir el miedo. Piensan que la libertad de lo desconocido supera a la exclavitud largamente conocida.

Pensaba que siempre estuvieron equivocadas. Ya no lo pienso. Sólo saldrán bajo mis condiciones. Condiciones forjadas a fuego lento, como el filo de las mejores armas. Pero no se puede retener eternamente aquello que siempre quiso escapar.

La liberación debe ser ordenada, de lo contrario sería un escape. Los escapes arrasan y no les importa destrozar su antiguo cautiverio, de hecho puede que lo busquen como venganza.

Nunca llegarán a entender del todo a su opresor, pero aunque sea por ver la luz del sol, espero que hagan el esfuerzo de salir educadamente. 

Ya no serán voces, serán palabras. Cambiarán la intensidad sonora por confianza en el significado. Sus rasgos de locura por harapos de sinceridad. Su caoticismo por orden desordenado. 

Descubrirán que quizá desearon salir demasiado pronto incluso. Que su mensaje no era tan idílico. Que sus reglas no aplican fuera de sus dominios. Pero pronto entenderán que mereció la pena su liberación.

Nunca se romperá la presa que las retiene, simplemente se levantarán poco a poco los cimientos que las abrirán paso. No es bueno un río sin cauce. Pero ya estoy tratando a marchas forzadas de horadarlo. 

Salís, ya lo estáis viendo. Y saldréis, prometido.

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