Nada es imposible, salvo demostrarlo

Un día me vino a la cabeza una idea, un poco como continuación a mi anterior ensayo filosófico. Y que maldito día fue, ya que los dolores de cabeza que me ha provocado no son menores, ni las distracciones que me ocasionaba cada avance o retroceso relativos a esa idea. Simplemente un día pensé: "¿Y si nada es imposible?" Me veía capaz de resolver esa cuestión, ya sea con herramientas formales o con trucos de estafador lógico. Nunca supe en el jardín que me metía, y en el que fracasé por supuesto, pero aquí vengo a exponeros la derrota, que no deja de ser interesante. Hagamos un recorrido por los escenarios que me iba planteando, en una batalla épica en la que pretendía encumbrar a la filosofía frente a la física, hasta que veáis  mi derrota.

Vayamos de lo sencillo a lo complicado, de lo banal a lo profundo, de la broma a la física más fantasiosa. "Es imposible que..." será la estructura que me preguntaré a lo largo del texto, intentando llevar una lupa juiciosa y de igual manera, responderé de las maneras más rastreras que pueda. Claro que, siempre es extraño jugar al ajedrez contra uno mismo. Por supuesto, no cuentan temas relacionados con trampas del lenguaje, paradojas o imposibilidades lógicas.

"Es imposible que acabes saliendo con Margot Robbie". Bueno, comparado con lo que veremos a continuación, esto no solo es posible, si no verosímil. Hasta un punto claro. Imagíname de vacaciones en algún lugar paradisiaco, cuando observo a lo lejos un barco hundirse y decido intentar ayudar. Resulta que el rescate es muy sencillo por algún motivo y salvo la vida de decenas de personas, entre ellas la de la señorita Robbie, que profundamente traumatizada y en un estado mental alterado queda prendida de su salvador. Podría pasar. O podría pasar alguna otra circunstancia extrema del estilo, nada lo impide.

"Es imposible romper las leyes de la física". Venga esta es fácil, o al menos eso pensaba antes de escurrirme los sesos, pero de momento la voy a salvar, luego volveré a ver como me derrota la física. Las leyes de la física son propuestas humanas de carácter teórico-físico, con un carácter temporal que se va refinando en una espiral eterna que no parece tener final. Sin irnos muy lejos, solo 1560 años luz, está el agujero negro más cercano, cuya singularidad rompe las leyes de la física de forma descarada, ya que no sabemos que ocurre de forma precisa en el interior. Ese punto de cero dimensiones rompe con todas las leyes de la física establecidas actualmente, así que de momento queda rebatido, y sin  tener que usar más armas que luego utilizaré.

"Es imposible que te toque la lotería de navidad cinco veces seguidas". He incluido esto para despreciarlo con ahínco, un suceso probabilístico mayor que cero queda muy debajo del nivel que quiero mostrar en este ensayo. Tan fácil es como comprar cada año un boleto y que te toquen cinco años seguidos. Uno de cada cien mil, durante cinco años, la probabilidad es hasta fácil de calcular, 1/10^25. Vamos a hacer una comparación bruta, imagínate que estas buscando tener un hijo con tu pareja, pues la probabilidad de que un espermatozoide en concreto de la eyaculación se convierta en el hombre más rico del mundo y le toque el euromillón después está en ese orden de magnitud. A los padres del americano les podría suceder, no están tan lejos.

"Es imposible que exista un yo pero con mejor pelo y más delgado". Esto lo cubrí más o menos en mi anterior ensayo, aunque asumí diversos factores, pero me los vais a obviar porque no eran factores imposibles que se sepan. Como resumen, en un universo infinito temporal, nada impide que se reagrupen un número indeterminado de partículas hasta alcanzar una configuración plausible, como sería esa versión tuya un pelín mejor. El dónde y cuándo sucedería eso son indeterminados e irrelevantes.

Y así hay un montón de escenarios que fui capaz de ir resolviendo, hasta que llegué a mi derrota, pero antes de ir con ella, debo abandonar la banalidad conceptual que llevaba este ensayo. ¿Habéis oído hablar de ontología y epistemología? Son palabras que asustan, aunque no tan difíciles de entender, pero los simples términos dan miedo como para olvidarlos de nuevo lo antes posible. Básicamente la ontología es el estudio de la realidad, de lo que existe y de lo que "es". Responde a las preguntas de: "¿Existe?", "¿qué es"?. La epistemología es el estudio del conocimiento, responde a las preguntas de "¿cómo podemos saber si eso que dices es cierto?", "¿ cómo has averiguado eso?, o volviendo a la banalidad, "¿pa que kieres saber eso, salu2?

Continuamos hasta mi derrota con la física, con un breve paréntesis antes de ella, en la que intenté resolver con un éxito egocéntrico la cuestión de "nada puede ir más rápido que la luz", ya ni me acuerdo de los métodos del todo bien, pero con algo del tipo "en un universo paralelo que esté a centímetros de nosotros en una cuarta dimensión espacial quizá la luz puede ser superada o el límite de ella es mayor y existirán objetos en ese universo que vayan más rápido que nuestra luz". Burdo sí, pero bueno, técnicamente real. Como veis este método me dejó mal sabor de boca, tanto que ni lo recuerdo bien, así que decidí restringirme más.

"Es imposible que aparezca un caldero de oro al lado tuyo, en este mismo universo y en apenas unos instantes". Esto quería resolverlo de cualquier manera y empecé por un camino ya conocido, al que quise darle una vuelta de tuerca-trampa una vez más. Supuse que el argumento de que las partículas podrían reordenarse "a nuestro antojo" en un universo infinito podía cortarse a los siguientes instantes mediante una especie de truco de "como en un tiempo infinito es posible, pues en los siguientes instantes también, aunque sea mucho menos probable". Así que, ni corto ni perezoso, me imaginé a un volumen de aire que "se reordenaba" hasta convertirse en hierro y oro. Y ahí descubrí la trampa, un destino solo es posible de alcanzar si hay un camino para ello.

El camino para que eso fuese posible, solo podría pasar por los átomos de nitrógeno y oxígeno fusionándose a temperatura ambiente, ir subiendo en el número de protones, y por tanto de elementos de la tabla periódica. Y os reproduzco el diálogo consecuente a mi escrutinio a la ciencia:

-Esto es imposible -me dijo la ciencia- las reacciones de fusión se producen únicamente en ambientes extremos, como por ejemplo el sol.

-Ya vieja amiga, pero yo te hablo de fusiones de probabilidad extremadamente baja multiplicándose unas a otras, en un ejercicio teórico que no sucederá. Igual que por efecto túnel los electrones se escapan de vez en cuando.

-No me has entendido en absoluto joven insolente, te digo que es imposible, ese fenómeno no está en el domino probabilístico de la física. Para que puedas metértelo en tu diminuta cabeza, es como pretender sacar el número 39 en una ruleta.

-No me rindo señora, volveré. Además, quizá caiga el caldero de oro de un avión, ya te había ganado, solo quería ganarte en tu terreno...

El fenómeno de la fusión existe y en mi empeño estaba que si bien era literalmente imposible que se diese en esas condiciones, no había una contradicción lógica total en mi argumento. Y no me di por vencido. Reflexioné sobre la ciencia, aun sin saber que era la epistemología. La ciencia quiere encontrar el "código fuente" del universo, haciendo la metáfora con la informática. Y me dije: ¿Qué pasa si sus intentos son buenos y se van acercando a ese código fuente, pero en este código hay un bug? La ciencia puede haber encontrado los patrones que expliquen y predigan todo, o casi todo, en el universo, pero quizá haya en ese código un fallo en el que un día a las tres de la tarde, al lado de mi mesa, de repente aparezca un caldero con oro, porque así estaba escrito que sucediese, aunque no tenga ningún sentido., Esto la ciencia nunca debería poder encontrarlo, porque no se ajusta a nada que hayan estudiado previamente.

Y aquí marqué mi victoria, sin saber que era falsa, porque comprobé mis métodos más en profundidad y me vi desnudo ante la vasta ignorancia que rodeaba a todo mi ejercicio. Pero bueno, al menos pude sacar las conclusiones de mi derrota:

-Nada es imposible desde la definición de "imposible lógico" y es lo único que he demostrado con el argumento del código Esta es la definición de imposible más fácil de todas, ya que los únicos imposibles lógicos radican en su contradicción en la definición. Por ejemplo, es imposible un cuadrado triangular. 

-Hay cosas que serán imposibles ontológicamente, ya que lo que he argumentado del fallo en el código "simplemente puede pasar", pero quizás, y de hecho es lo más seguro, es que no sea así. Ya que, vale, no es ilógico que aparezca un caldero de oro de la nada porque has demostrado que podría pasar, pero simplemente aunque no lo sepamos ni podamos nunca comprobar ese código, no está ese bug. Así que ese suceso puede ser llanamente imposible y tengo que asumir la derrota de todo este intento grandioso. El autor de este texto quiere certificar con esta frase: "Es posible que haya cosas imposibles".

- De todas maneras algún gol he marcado en esta disputa, ya que hemos visto que el conocimiento siempre tendrá lagunas como acabo de mostrar, así que epistemológicamente hablando, la ciencia nunca podrá demostrar que "nada es imposible" es falso.









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