Nana eventual
Una luz blanquecina ilumina el salón. Un calefactor decrépito me calienta, al mismo tiempo que gorgojea asfixiado por el esfuerzo. El tenue reflejo de la ventana me mira entrecortadamente, como preguntándonos por qué seguimos aqui.
No lo sé muy bien. Hace rato que debí haber tirado para el cuarto, para descansar. El descanso es mi enemigo. Me riñe cuando lo evito, me abraza con desdén cuando lo necesito, mientras me empuja al vacío, apartándose de mí.
Pero esta tranquilidad es mi inquieto sosiego. Apartado junto a mis pensamientos. Procesando la avalancha de sentimientos que percibo cada día. La catarsis de anoche, se metamorfosea en un animal diferente esta noche. La larva que despertó ayer, ha comenzado a batir sus débiles alas, incipientes aún. Menos mal que me dan asco los bichos.
Mis zapatillas alegres me miran con piedad, así lo interpreto al menos. Quieren que ambos descansemos. ¿Acaso no veís que estamos ambos disfrutando? Que sabrán ellas, que me acompañan a donde voy, pero con la perspectiva única de mis huellas. Desde arriba tengo más contexto, os lo prometo.
No ha sido un mal día, la estrategia planteada ayer ha dado frutos. Inmaduros quizá, como yo, quizá. Pero la madurez es relativa, o eso quiero creer. O eso es lo que mis ojos me gritan, lo que mis orejas ven.
Errar es de humanos, errar a propósito es de lo más humano que puede haber. Porque así lo percibimos todos nosotros, así nos unimos. Quiero errar todo lo que pueda, mientras aún pueda. Ya llegará la hora de evitar errores. Llegará un punto que sea inevitable. Y ahí, en ese momento, será el mayor error de todos.
Los párpados pesan cada vez más, agradablemente. El ruido se atenua dulcemente. Las palabras recaen con quietud sobre la pantalla, como una pluma de las de antaño.
Quiero que te relajes, como estoy haciendo ahora. Abraza el pesar, sin que sea costoso, es tu mejor amigo ahora mismo, lo único que existe en este momento. Distraete como si te estuviese hipnotizando, lo hago con honestidad. Tu cuerpo es liviano, siéntelo, deja que repose, bastante batalla le das habitualmente.
Ya casi está. Sólo me queda desearnos dulces sueños. Buenas noches.
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