Pues oigo lluvia caer asi que…?

 Asi que supongo que no hay mejor momento que este para pasarme por aquí. Me apetece expresarme más que relatar. Como salga, una vez más, ¿qué más da? Cada vez veo que me encorseto menos en estos lares, apenas oigo a la parte mía que protesta ante ello, gracias lluvia, supongo.

Me encantaría por un lado sacar la negatividad que nubla mi vista, pero también quiero destilar alegría, y resistirme a cualquier objeción a dicha alegría. Que narices, que se intercalen, taponar ambos lados sería no expresar, y parece que fue mi primera regla, supongo.

Me ha venido la idea de lo precioso que es escribir algo nunca escrito antes, yendo a lo literal de palabra por palabra al menos, los conceptos son lamentablemente difíciles de inaugurar. Imaginate una senda de la selva más frondosa que quepa en tu mente, cada palabra es un paso, en las primeras verás que la vegetación es reciente, que ya se ha pasado por ahí, pero con cada paso, cada vez es más propia tu senda, hasta que sea única. Nadie más ha escrito eso o estado allí. Confío que en este texto por lo menos es único a partir de la tercera frase. Pendiente de patente, supongo.

Me he dado cuenta de lo fácil que es convencer a la gente de lo que dices cuando tú también crees en ello. Pero porque te convences a ti mismo de que les has convencido. Y quizá eso cuenta más todavía. Que no creo, pero de alguna manera puede que al menos sea más importante, supongo.

Explorando otra idea, absurda claro, pero con atisbos de transfondo; hay belleza intrínseca en el cansancio. Resistiré la tentación de hacer un recorrido lógico para explicarlo. Hay una consecuencia inevitable del cansancio, la actividad. El haber hecho algo. Algo que decidiste hacer, que pensaste hacer, que hiciste en contra de tu voluntad. Pero una acción. Solo deseo que, pese a que puedas repudiar esa acción, ella te cansó, como dejando su marca en tí, te construyó, es parte de ti. Aprende de como quieres ser construido, ya no sé si me hablo a mi o a ti, porque puedes seguir construyendote, o puedes destruir lo construido, pero no dejemos ese cansancio que caiga en vano, que refleje el paso del tiempo como útil. Confío.

Que la lluvia continue su acompasado concierto de percusión, no pido mucho a estas horas, que dé armonía al silencio, que despeje la polución intercraneal, que augure cambios, que prometa que volverá, que riegue lo que prometimos regar, que taladre el asfalto hasta que deje claro su aparición al más incrédulo. 

Que la noche me transporte suavemente hacia adelante, que me jure que estas tonterías que le cuento no son cursis, y que si lo fueran, que ella está de acuerdo conmigo en que lo podrían ser, que tampoco me odiaría, que su poder de adormecimiento endulzante combata la amargura mañanera, que provoque que nos miremos dentro al no poder vernos por fuera, que aflore todo lo que queremos decir hoy que no puede esperar a mañana.

Ya que sonó la lluvia, soné yo, ya que sonó la noche, soñaré yo.


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