Por qué título?

 Otra vez al vacío, mente ocupada, dispersa, arremolinada, pero en blanco al venir aquí. Me da placer pasarme por aqui. Es una conversación unidireccional, pero conversación. Hablo con el que quiera leerlo. Puedo ser yo sólo. Pero es una manera de amarrarme a cosas concretas.

¿Y qué pasaría si empiezo a debatir conmigo sobre lo que sea? Tengo libertad, quizá sea eso por lo que vengo aquí. Quizá no la tenga toda, sobre todo cuando le doy a “publicar”. 

Que tenso me pone la barra vertical de escribir cuando me paro a pensar. Parpadea, como diciendome “¡Vamos! ¿Se te han acabado las ideas?”. Otra vez, que me dejes tranquilo, que ahora vendrá algo. Y si no viene nada, pues fuera, que yo quería libertad.

Pero, ¿quiero libertad, vaciar la cabeza o anclar los pensamientos? ¿Quiero todas a la vez? No tiene sentido. Entonces, ¿qué quiero? Quizá saber lo que quiero. Dejar de hacerme tantas preguntas quiero. Ni una más en este texto.

Me vienen más de golpe. Así funciono un poco; aparece algo, que trae pegado una pregunta, corro a su respuesta, no me deja satisfecho la respuesta, abre más preguntas, se intercalan preguntas a las preguntas, con respuestas a las preguntas sobre las preguntas y ya no sé que fue lo primero que vino. Ni cómo vino. Y sobre todo el motivo de venir.

De todas maneras, ansío esas ganas de contar algo interesante, lo que sea, contar algo que me guste a mí, que desease contarmelo a mi mismo. Rara vez sucede eso, sólo cuando averiguo sobre la marcha, cuando se evoca en mi mente una imagen conjunta de un concepto que considero interesante.

Me atrae la idea de recrear una conversación. Suelo imaginar las conversaciones conceptualmente, donde sólo imagino las ideas intercambiadas, pero me encantaría practicar a diseñar las oraciones completas. Lo único que no se me ocurren personajes interesantes. Como esta entrada no tiene mucho valor, voy a buscarlos aleatoriamente y hacerlo ya. Persona del año del periodico Times 2013 vs la del 2019. Ahora vengo, a saber que me encuentro.

Papa Francisco, Greta Thunberg. Curioso. Es posible que se conozcan. No quiero caer en tópicos, pero sí quiero darle salsa al asunto, no haré una conversación realista, sería demasiado aburrido. 

Empieza el señor mayor. Se han encontrado en un evento sobre el clima en Roma, el Papa aprovecha el evento para anunciar que la Iglesia quiere donar fondos para una campaña verde en Italia. Multitud de flashes se pueden ver al fondo, pero no parece que nadie pueda escuchar la conversación. Sendos protagonistas se encuentran escoltados por acompañantes diversos; guardias, obispos, gente de marketing, curiosos queriendo un momento con los protagonistas.

-Buenas, Greta, ¿no? Haces buena labor, veo inspiración hacia el mundo por su parte. ¿Qué tal su estancia en Roma?

-Buenas… señor. Muy bien, muchas gracias- responde Greta, visiblemente nerviosa y tímida.

-Yo todavía me pongo nervioso cuando acudo a hablar ante tanta multitud, si fuera tan joven como usted, no sé si podría. Uno no se acostumbra a las cámaras-sonríe el Papa, buscando tranquilizarla.

-Bueno… sí… me centro en mi discurso y me dan fuerzas mis creencias.

-A mí también me dan fuerza mis creencias.

-Sí…- esboza una leve sonrisa Greta, por educación, pero cansada. Considera que se esta alargando demasiado la charla.

-El planeta es una creación perfecta, desde la Iglesia siempre os apoyaremos para conservar la obra de Dios. 

-Muchas gracias…-Greta responde rápido, cortante, con los primeros dejes de aburrimiento visibles.

-Sin embargo, sí nos gustaría que en el evento de mañana, usted portase una cruz en introdujese en su discurso…veamos… ciertos matices.

-Señor…-Greta lanza una mirada sorprendida a su hombre de marketing de confianza- Nosotros somos una organización apolítica y laica. No sé si deberíamos…

- Sí, entiendo. ¿Pero qué daño puede hacer unos pocos detalles? Únicamente querríamos una imagen angelical de usted, con palabras bondadosas sobre el planeta y su creador.

-Entiendo… pero señor, yo no soy creyente, y no puedo representar un movimiento que desea englobar a personas de toda clase de religiones.

-Comprendo, y no querríamos insistir.

Pues hasta aquí, no quiero dejar en el tintero otra noche más de escritura, ese diálogo podía haber tenido recorrido, pero no sincero, si no ya habría salido. Siendo hoy otro día, hasta aqui esto. Sigo por otro lado. Hasta ahora.



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