La paradoja del carrito de la compra
El título tiene un poco de click bait, para darle hype, pero creo que es la mejor manera de titular esta curiosidad que vi el otro día entre redes, y creo que merece la pena difundirlo en la medida de lo posible. No encaja en absoluto con la definición de paradoja, y menos aún teorema, se podría llamar quizás la idea del carrito de la compra. El caso, que me estoy enrollando, es que invita a la reflexión y permite comprobar una de las cosas más subjetivas y cotidianas que hay en el mundo: cómo saber si alguien es una buena persona.
Ser una buena persona, es algo que la mayoría quiere encuadrar en su repertorio, muchos de los que lo intentan no lo consiguen, y los que ni lo intentan es que están muy lejos de ello. Se puede ser buena persona la mayoría del tiempo, que es lo habitual, pero en esta entrada quiero hablar de manera general a través de un ejemplo extraordinariamente sencillo, que como es habitual limita mucho los contextos y deja fuera muchas situaciones, pero sigue siendo muy útil de manera teórica.
Nos situamos en un supermercado, situación cotidiana para todos, acabamos de hacer la compra y nos dirigimos al coche con el carrito del super a rebosar. Asumiendo que no somos minusválidos y que nuestro lugar del parking está alejado porque es hora punta, queremos volver a casa lo antes posible. Hay ganas de subirse al coche y alejarse inmediatamente de todo el tumulto que suponen los parkings.
Pero hay que devolver el carrito a su lugar ¿no?, de donde lo has cogido al entrar al supermercado. ¿Qué pasa si no lo devuelves y directamente te vas? Si no te ve ningún empleado, no pasa absolutamente nada. No tienes ningún tipo de repercusión legal, ni multa, ni te van a reprimir después por medio de cámaras de seguridad, y algún empleado o persona amable ya lo devolverá a su sitio. Tu te ahorras un esfuerzo en algo que personalmente no te afecta. No vas a recibir ningún beneficio en hacerlo. Es un esfuerzo sin repercusión positiva propia.
Así que nos adentramos en la parte moral del asunto. La gente devuelve el carrito porque cree en el bien común. Acepta su rol en la sociedad ante la falta de leyes reguladoras. Entiende el caos que evita a través de un esfuerzo sin aparente compensación. Las personas que lo dejan aparcado nada más terminar de usarlo, sin que exista alguna causa mayor, simplemente no sienten que formen parte del colectivo más común, la sociedad. Sin órdenes explícitas que acarren penalizaciones, van a mirar únicamente por ellos mismos, y probablemente apliquen esto a cualquier otro área de su vida.
Así que ya te lo digo yo, generalmente puedes aplicar este ejercicio a cualquier persona que se te venga en mente, o cada vez que veas este caso (repito el contexto fundamental de emergencias). Siéntete libre de etiquetar a estas personas que suspendan este sencillo examen, considero que generalmente ahorrarás mucho tiempo de análisis de conducta humana.
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